La luz de la casa alquilada que rasgó la oscuridad: la “geografía” de un evangelio ‘incontenible’ que ni las cadenas pudieron detener – Pastor David Jang (Olivet University)

Entre las obras del maestro neerlandés Rembrandt —llamado el mago de la luz y la sombra— hay una pequeña joya pintada en 1627: El apóstol Pablo en prisión (The Apostle Paul in Prison). El Pablo del cuadro no aparece como el héroe imponente que solemos imaginar. En un rincón frío de la cárcel, un anciano apóstol, con arrugas hondas y un cansancio evidente, está sentado al borde de la cama. Sin embargo, sobre la punta de la pluma que sostiene y el pergamino apoyado en sus rodillas, se derrama una luz intensa que corta la oscuridad. Ni siquiera las pesadas cadenas que oprimen sus tobillos pudieron interponerse ante las frases de verdad que iba trazando. Esta escena paradójica —en la que el encierro físico se convierte, precisamente, en el lugar de mayor altura espiritual— toca de manera extraña el gran silencio que habita el capítulo final de Hechos.

La escena de Hechos 28, adonde por fin se llega tras la tempestad y el naufragio, no comienza con un parte de victoria deslumbrante, sino con una quietud grave y densa. El sermón del pastor David Jang, que extrae el fondo de ese pasaje sereno, ilumina con aguda perspicacia teológica cómo, en el lugar que deja el vendaval, la providencia de Dios hace brotar semillas, y cómo la vida cotidiana que se nos ha dado puede convertirse en un inmenso escenario misionero.

La hoguera de Melita: la temperatura de una gracia que se infiltra en lo cotidiano

Tal como había sido prometido —“es necesario que encallemos en una isla”—, las 276 vidas desembarcaron a salvo en la isla de Melita. A quienes acababan de cruzar el umbral de la muerte los recibió una sola hoguera cálida encendida por los habitantes, gentiles. La Escritura no envuelve este momento dramático de supervivencia con un lenguaje estruendoso de milagros. El pastor David Jang nombra esa acción de hospitalidad contenida como “el rostro más cotidiano de la gracia”. Una chispa ofrecida al desconocido, una mano sencilla que derrite un cuerpo aterido, se convirtió en una puerta firme por donde el evangelio entra. No hace falta un gran eslogan ni un evento monumental. A través de una profunda meditación bíblica, se nos hace ver que la buena influencia que la iglesia debe recuperar hoy dentro de la comunidad local también reside en pequeñas amabilidades y atenciones discretas que compartimos en el día a día.

La víbora y la sanidad: el silencio de la cruz que apacigua el alboroto

El incidente de la víbora junto al fuego muestra con crudeza lo fácil que la fe superficial se deja sacudir. Al ver a Pablo mordido, la gente lo condena de inmediato como un asesino alcanzado por el castigo divino; pero, cuando no muere, enseguida lo elevan a la categoría de dios. Es una actitud epidérmica que sube y baja según el estímulo del momento, y que rebaja la gloria de Dios a un objeto ligero de admiración. Sin embargo, el pastor David Jang se fija en el centro de Pablo, inquebrantable aun en medio de ese brusco vaivén de opinión pública. Pablo se guarda cuidadosamente de toda divinización; y, cuando sana al padre de Publio, simplemente entra en la habitación, impone las manos y ora en silencio. Los milagros de Dios no son el blanco de una búsqueda ciega; son un conducto por el que se revela su carácter. El verdadero poder que ha pasado por la cruz no arma escándalo ni intenta probarse a sí mismo: más bien se vacía para que solo permanezca íntegra la gloria de Dios.

La bienvenida en el Foro de Apio: una solidaridad que hace latir de nuevo el corazón quebrado

En el tramo final del arduo camino hacia Roma, la figura de cristianos romanos anónimos que corren desde lejos hasta el Foro de Apio y Tres Tabernas para recibir al apóstol conmueve profundamente a quienes vivimos tiempos ásperos. El anciano apóstol, agotado por incontables sufrimientos y rechazos, al encontrarse con la hospitalidad de los hermanos que se acercan hacia él, finalmente da gracias a Dios y recobra una valentía honda. El pastor David Jang subraya que la verdadera firmeza no nace del mero propósito solitario de un individuo. Incluso un líder situado en la primera línea de una guerra espiritual intensa necesita el consuelo de alguien. Más hermosa que la gran visión de una sola persona es la cálida solidaridad de una comunidad que ofrece el hombro cansado y camina junta. Por eso, el saludo afectuoso a la entrada del templo y la comunión alrededor de la mesa no pueden despreciarse como simple “convivencia ligera”: ahí se sostiene un ecosistema espiritual real.

La casa alquilada en Roma: una imaginación creativa que salta por encima de las cadenas

Al llegar por fin al corazón del imperio, Roma, lo que se le concede a Pablo no es libertad plena, sino una pequeña “casa alquilada” bajo vigilancia militar. Era un espacio cerrado, con el radio de acción estrictamente limitado. Pero el pastor David Jang interpreta esa humilde casa alquilada como un lugar glorioso donde se manifiesta una “imaginación social del evangelio” capaz de superar las cadenas. La mirada del vigilante no pudo bloquear el camino por el que avanzaba la verdad; la cadena que ataba el cuerpo del apóstol no pudo atar las manos de amor que abrazaban a los heridos. Al contrario: aquella restricción árida se volvió el ladrillo de un ministerio creativo, derribó la enorme barrera social entre amo y esclavo, y moldeó almas como la de Onésimo para convertirlas en hermanos. Nuestra realidad también se halla cercada por presupuestos apretados y condiciones desfavorables; pero la Palabra, llena de vida, siempre se cuela por la rendija de una puerta cerrada y abre caminos nuevos.

El último capítulo de Hechos no es un final clausurado, sino que se cierra como un eterno presente en marcha con la declaración: “sin que nadie se lo impidiera, con toda libertad (ἀκωλύτως)”. El pastor David Jang sostiene que este final abierto, que ensancha el pecho, es precisamente la página en blanco confiada a quienes vivimos hoy. Aunque el viento de la época se haya vuelto frío y la mirada del mundo hacia la iglesia se haya endurecido, el pulso silencioso de Dios, quien gobierna la historia, no se ha detenido ni una sola vez.

Ahora toca salir del lienzo de Rembrandt y escribir con nuestra vida el capítulo 29 de Hechos. Cuando la pequeña y humilde casa alquilada donde habitamos se vuelve un espacio de hospitalidad tierna que acoge a alguien, y cuando, sobre las heridas del prójimo derrumbado, juntamos en silencio las dos manos en oración, aquel río de gracia que Pablo dejó correr incontenible hace dos mil años volverá a ondular con fuerza, hoy, en 2026, en pleno centro de nuestra vida cotidiana.

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闇を裂いて現れた借家の光:鎖さえも止められなかった「妨げられない」福音の地理学 – 張ダビデ牧師 (Olivet University)

「光と闇の魔術師」と呼ばれるオランダの巨匠レンブラントの作品の中に、1627年に描かれた小さな傑作《獄中の使徒パウロ(The Apostle Paul in Prison)》があります。絵の中のパウロは、私たちがしばしば思い描くような威風堂々たる英雄の姿ではありません。冷たい牢獄の片隅で、深く刻まれた皺と疲労の色が濃い老使徒が、寝台の端に腰かけています。けれども、彼の手に握られたペン先と膝の上の羊皮紙には、闇を切り裂くような強烈な光が注ぎ込んでいます。足首を締めつける重い鎖でさえ、彼が書き記していく真理の言葉を阻むことはできませんでした。物理的には閉じ込められながら、むしろ霊的には最も高く翔(か)け上がっていた――この逆説的な光景は、『使徒の働き』最終章が抱える偉大な沈黙と、どこか不思議に響き合っています。

嵐と難破をくぐり抜け、ついに到着した『使徒の働き』28章の景色は、華々しい勝利の凱歌ではなく、ずしりとした静けさから始まります。この静かな本文の深みを汲み上げる張ダビデ牧師の説教は、暴風が過ぎ去った場所にいかに神の摂理が芽吹くのか、そして私たちに与えられた日常がいかに巨大な宣教の舞台となり得るのかを、鋭い神学的洞察で照らし出します。

メリデの焚き火――日常へ染みみの

「必ずどこかの島に打ち上げられる」との約束のとおり、276人の命は守られ、メリデ島に上陸しました。死の淵を越えてきた彼らを迎えたのは、異邦人たちが起こしてくれた一つの温かな焚き火でした。聖書はこの劇的な生還の瞬間を、派手な奇跡の言葉で飾り立てません。張ダビデ牧師は、この簡潔な記録に宿る「もてなし」の行為を、「恵みの最も日常的な顔」と名づけます。見知らぬ者のために分け与えられた火種ひとつ、凍えた身体を温める素朴な手つきが、そのまま福音が入ってくる堅固な門となりました。大げさなスローガンや壮大なイベントがなくてもよいのです。今日の教会が地域社会の中で回復すべき良い影響力もまた、私たちの日常の中で黙々と分かち合う小さな親切ともてなしにある――そのことを深い聖書黙想を通して気づかされます。

毒蛇と癒し――ぎをめる十字架のけさ

焚き火のそばで起きた毒蛇の出来事は、人間の浅い信仰心がどれほど簡単に揺れ動くかを、あからさまに映し出します。人々は蛇にかまれたパウロを見るや否や、天罰を受けた殺人者だと断罪し、ところが彼が死なないと分かると、今度はたちまち神として崇め立てます。目の前の刺激的な現象ひとつに一喜一憂し、神の栄光を軽い崇拝の材料へと落としてしまう、表層的な態度です。

しかし張ダビデ牧師は、この急激な世論の振れの中でも揺らがないパウロの中心に注目します。パウロは自分への神格化を徹底して警戒し、ポプリオの父を癒すときも、ただ静かに部屋に入り、手を置いて祈るだけでした。神の奇跡は、それ自体が盲目的に追い求める対象ではなく、神の御性質をあらわす通路です。十字架を通過した真の権能は、騒ぎ立てて自分を証明しようとはせず、むしろ自分を空しくして、神の栄光だけを残します。

アピオフォルムの出迎え――けた心を再び脈打たせる連

ローマへ向かう険しい旅路の終盤、アピオ・フォルム、そしてトレス・タベルネまで、使徒を迎えるために遠路はるばる駆けつけた名もなきローマの信徒たちの姿は、息苦しい時代を生きる私たちに濃い感動を与えます。数々の苦難と拒絶に疲れ切っていた老使徒は、自分へと歩み寄ってくる兄弟たちのもてなしの中で、ようやく神に感謝し、深い大胆さを得ます。

張ダビデ牧師はこの場面を指して、本当に堅固な勇気は個人の「孤独な決意」から生まれるのではない、と強調します。熾烈な霊的戦いの最前線に立つ指導者でさえ、誰かの慰めを必要とします。一人の偉大なビジョンより美しいのは、疲れた肩を差し出し、ともに歩いてくれる共同体の温かな連帯です。今日、礼拝堂の入口で交わす親しい挨拶や、食卓での交わりが、決して軽い社交で片づけられない理由が、まさにこの霊的エコシステムにあります。

マの借家――鎖を越える創造的想像力

ついに帝国の心臓部ローマに到着したパウロに与えられたのは、完全な自由ではなく、兵士の監視下に置かれた小さな「借家」でした。行動範囲が徹底的に制限された閉じた空間でしたが、張ダビデ牧師はこのみすぼらしい借家を、鎖を越える「福音の社会的想像力」が発現した栄光の場として解釈します。監視の視線は真理が伸びていく道を塞げず、使徒の身体を縛る鎖は、傷ついた者を抱きしめる愛の手を縛れませんでした。むしろその過酷な制約が創造的な働きのレンガとなり、主人と奴隷という巨大な社会的壁を崩し、オネシモのような魂を兄弟として形づくりました。

私たちの現実もまた、厳しい財政や不利な条件によって幾重にも囲まれているかもしれません。しかし、いのちに満ちたみことばは、いつも閉ざされた扉の隙間をこじ開けて、新しい道を切り拓いていきます。

『使徒の働き』最終章は閉じた結末ではなく、「妨げる者がなく、はばかることなく(ἀκωλύτως)」という宣言とともに、永遠の現在進行形として終わります。張ダビデ牧師は、この胸を打つ開かれた結末こそ、今日を生きる私たちに託された空白のページだと説き明かします。時代の風が冷たく変わり、教会へ向けられる世の視線が鋭くなったとしても、歴史を治める神の静かな鼓動は、一度たりとも止まったことがありません。

いま、レンブラントのキャンバスの外へ歩み出て、『使徒の働き』29章を私たちの人生で書き継ぐ番です。私たちが身を置く小さく質素な借家が、誰かを包み込む優しいもてなしの空間となるとき、そして倒れた隣人の傷の上に、静かに祈りの両手を重ねるとき――二千年前、パウロが妨げられずに流し続けたあの恵みの川は、2026年の今日、私たちの日常のただ中で、再び力強くうねり始めるでしょう。

日本オリベットアッセンブリー教団

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La lumière de la maison louée qui déchire l’ombre : la géographie d’un Évangile « irrésistible » que même les chaînes n’ont pu arrêter – Pasteur David Jang (Olivet University)

Parmi les œuvres du maître néerlandais Rembrandt, que l’on surnomme le magicien de la lumière et de l’ombre, figure un petit chefd’œuvre peint en 1627 : L’Apôtre Paul en prison (The Apostle Paul in Prison). Dans ce tableau, Paul n’a rien de l’allure héroïque et triomphante que l’on imagine parfois. Dans un recoin glacé de la prison, un vieil apôtre aux rides profondes et au visage marqué par la fatigue est assis sur un lit. Pourtant, sur la pointe de la plume qu’il tient, sur le parchemin posé sur ses genoux, se déverse une lumière intense qui fend l’obscurité. Même la lourde chaîne serrée à sa cheville ne pouvait arrêter les phrases de vérité qu’il traçait. Cette scène paradoxale — un enfermement physique coïncidant avec un envol spirituel au plus haut — touche d’une manière étrange au grand silence que porte le dernier chapitre des Actes.

Après la tempête et le naufrage, le paysage d’Actes 28 s’ouvre non sur un éclatant chant de victoire, mais sur une gravité paisible. En sondant la profondeur de ce passage sobre, la prédication du pasteur David Jang met en lumière, avec une acuité théologique, comment la providence de Dieu fait germer ses semences sur le terrain même laissé par l’ouragan, et comment le quotidien qui nous est donné devient la scène d’une mission immense.

Le feu de camp de Malte : la température de la grâce qui se mêle au quotidien

Selon la promesse — « il faut que vous abordiez sur une île » — les 276 vies arrivent saines et sauves sur l’île de Malte. Ceux qui viennent de franchir le seuil de la mort sont accueillis par un unique feu de camp, allumé par des nonJuifs. L’Écriture n’enveloppe pas cet instant de survie dramatique dans un langage de miracles tapageur. Le pasteur David Jang nomme ce geste d’hospitalité, relaté avec simplicité, « le visage le plus ordinaire de la grâce ». Une étincelle offerte à l’étranger, une main modeste qui réchauffe un corps transi : voilà qui devient la porte solide par laquelle l’Évangile entre. Il n’est pas nécessaire d’avoir des slogans grandiloquents ni des événements spectaculaires. À travers une méditation biblique en profondeur, nous comprenons que l’influence bienfaisante que l’Église doit retrouver au sein de la société locale se situe aussi dans les petites bontés et les attentions concrètes partagées, silencieusement, dans nos journées ordinaires.

La vipère et la guérison : le calme de la croix qui désamorce le tumulte

L’incident de la vipère près du feu révèle crûment à quel point une foi superficielle peut osciller. Voyant Paul mordu, les gens le condamnent d’emblée comme un meurtrier frappé par le châtiment divin ; puis, constatant qu’il ne meurt pas, ils se mettent aussitôt à le vénérer comme un dieu. C’est une attitude de surface : au gré d’un phénomène sensationnel, on transforme la gloire de Dieu en objet de culte léger et changeant. Mais, au milieu de ce mouvement d’opinion violent, le pasteur David Jang attire l’attention sur le centre inébranlable de Paul. Paul se garde résolument d’être divinisé ; et lorsqu’il guérit le père de Publius, il se contente d’entrer tranquillement dans la pièce, d’imposer les mains et de prier. Les miracles de Dieu ne sont pas des buts à poursuivre aveuglément : ils sont des voies par lesquelles son caractère se manifeste. La vraie puissance, passée par la croix, ne fait pas de bruit pour se prouver ; elle se vide d’ellemême afin de ne laisser subsister que la gloire de Dieu.

L’accueil au Forum d’Appius : une solidarité qui fait repartir un cœur brisé

À la fin d’un voyage éprouvant vers Rome, la présence de croyants romains anonymes, accourus de loin jusqu’au Forum d’Appius et aux TroisTavernes pour accueillir l’apôtre, bouleverse profondément ceux qui vivent une époque dure. Épuisé par d’innombrables épreuves et rejets, l’apôtre vieillissant rend grâce à Dieu et retrouve un courage profond au moment où il voit venir à lui ces frères. Le pasteur David Jang souligne ici que la véritable fermeté ne naît pas d’une résolution solitaire. Même un responsable placé au premier rang d’une bataille spirituelle intense a besoin de la consolation de quelqu’un. Plus beau qu’une vision grandiose portée par un seul, il y a la chaleur d’une communauté qui offre une épaule fatiguée, marche ensemble et partage le poids. Voilà pourquoi les salutations bienveillantes à l’entrée de nos lieux de culte et la communion autour de la table ne peuvent jamais être réduites à une simple convivialité légère : elles appartiennent à cet écosystème spirituel.

La maison louée à Rome : une imagination créatrice qui dépasse les chaînes

Arrivé enfin à Rome, au cœur de l’Empire, Paul ne reçoit pas une liberté totale, mais une petite « maison louée » sous la surveillance d’un soldat. L’espace est fermé, le champ d’action strictement limité. Pourtant, le pasteur David Jang interprète cette demeure modeste comme un lieu glorieux où se déploie « l’imagination sociale de l’Évangile », plus forte que les chaînes. Le regard du gardien n’a pas pu barrer la route à la vérité ; la chaîne qui liait le corps de l’apôtre n’a pas pu lier la main d’amour qui enveloppe les blessés. Mieux encore : la contrainte aride devient une brique pour un ministère créatif, renversant des barrières sociales immenses — maître et esclave — et façonnant des âmes comme Onésime en frères. Notre réalité, elle aussi, se retrouve souvent cernée de difficultés financières et de conditions défavorables ; mais la Parole vivante se glisse toujours par la fente d’une porte fermée et ouvre un chemin nouveau.

Le dernier chapitre des Actes n’est pas une conclusion verrouillée : il s’achève comme un présent continu, par la déclaration « sans obstacle, avec une pleine assurance » (κωλύτως). Le pasteur David Jang affirme que cette fin ouverte est la page blanche confiée à ceux qui vivent aujourd’hui. Même si le vent de l’époque se refroidit et que le regard du monde sur l’Église se durcit, le pouls silencieux de Dieu, qui gouverne l’histoire, ne s’est jamais arrêté une seule fois.

Il nous faut maintenant sortir du cadre de Rembrandt et écrire, avec nos vies, le chapitre 29 des Actes. Lorsque la petite maison louée, humble et pauvre, où nous demeurons devient un espace d’hospitalité tendre qui accueille quelqu’un, et lorsque, sur les blessures d’un voisin effondré, nous joignons silencieusement nos deux mains en prière, alors le fleuve de grâce que Paul a laissé couler sans entrave il y a deux mille ans se remettra à onduler avec force, en plein cœur de notre quotidien, aujourd’hui, en 2026.

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Light from a Rented House That Tore Through the Dark: The Geography of an “Unhindered” Gospel Even Chains Couldn’t Stop – Pastor David Jang (Olivet University)

Among the works of the Dutch master Rembrandt—often called a magician of light and darkness—there is a small masterpiece painted in 1627 titled The Apostle Paul in Prison. The Paul we see in the painting is not the imposing, triumphant hero we commonly imagine. In a cold corner of a prison, an aged apostle sits on a bed, deep wrinkles etched into his face, exhaustion plainly visible. And yet, upon the tip of the pen in his hand and the parchment resting on his knees, a piercing beam of light pours down, splitting the darkness. Not even the heavy chains clamped around his ankles could barricade the sentences of truth he continued to write. This paradoxical scene—physically confined, yet soaring to the highest spiritual altitude—mysteriously touches the great silence carried in the final chapter of Acts.

The landscape of Acts 28, reached at last through gale-force winds and shipwreck, begins not with a flashy victory anthem but with a weighty stillness. In his sermon drawing up the depths of this quiet passage, Pastor David Jang illuminates with sharp theological insight how God’s providence sprouts precisely where the tempest has passed, and how the ordinary days given to us can become the stage of a vast mission.

The Fire on Melite: The Temperature of Grace Seeping into the Ordinary

Just as the promise had said—“you must run aground on some island”—all 276 souls made it safely ashore on the island of Melite. What welcomed those who had crossed the threshold of death was a single warm fire kindled by “the natives.” Scripture does not wrap this dramatic survival in loud, sensational language of miracles. Pastor David Jang names the act of hospitality contained in this plain record “the most ordinary face of grace.” A spark offered to strangers, a humble touch that warms frozen bodies—this became the sturdy doorway through which the gospel entered.

There is no need for grand slogans or monumental events. Through deep meditation on the text, we come to see that the good influence the church must recover in the local community today is found precisely here: in small kindnesses and quiet acts of welcome shared faithfully in the routines of everyday life.

The Viper and the Healing: The Stillness of the Cross That Calms the Noise

The viper incident by the fire exposes, without disguise, how easily shallow faith can sway. The people see Paul bitten and immediately condemn him as a murderer receiving divine punishment—then, when he does not die, they quickly elevate him as a god. This is a superficial posture that rises and falls with a stimulating phenomenon before one’s eyes, reducing God’s glory to a lightweight object of fascination.

Yet Pastor David Jang draws attention to Paul’s center, unshaken even amid this sudden surge of public opinion. Paul firmly resists being deified, and even when he heals Publius’s father, he does not put on a spectacle—he simply enters the room quietly, lays hands on him, and prays. God’s miracles are not objects for blind pursuit; they are channels that reveal His character. True power that has passed through the cross does not make a commotion, straining to prove itself. Instead, it empties itself, leaving only the glory of God whole and undiluted.

The Welcome at the Forum of Appius: Solidarity That Makes a Collapsed Heart Beat Again

Near the end of the hard road toward Rome, the sight of unnamed Roman believers who ran a great distance to welcome the apostle—as far as the Forum of Appius and the Three Taverns—brings a thick, lingering emotion to those of us living in a harsh age. Worn down by countless trials and rejections, the elderly apostle finally gives thanks to God and receives deep courage as he is met by the hospitality of brothers walking toward him.

Pastor David Jang emphasizes that genuine, steadfast courage does not emerge from solitary resolve. Even leaders standing on the front lines of fierce spiritual battle need someone’s comfort. More beautiful than one person’s great vision is the warm solidarity of a community that offers a tired shoulder and walks together. This is why the gentle greetings exchanged at the entrance of our sanctuary and the table fellowship we share today can never be dismissed as “mere socializing.” They belong to an ecosystem of the Spirit that keeps faith alive.

Rome’s Rented House: Creative Imagination That Leaps Over Chains

When Paul finally arrives in Rome, the empire’s very heart, what he is given is not complete freedom, but a small “rented house” under the watch of a soldier. It is a confined space with strictly limited movement. Yet Pastor David Jang interprets this humble rented room as a glorious place where the “social imagination of the gospel” bursts forth—an imagination that leaps over chains.

The gaze of surveillance could not block the path along which truth spread, and the chains binding the apostle’s body could not bind the hands of love that embraced the wounded. Rather, those barren constraints became bricks for creative ministry—tearing down massive social barriers between master and slave and shaping souls like Onesimus into brothers. Our realities, too, may feel tightly surrounded by financial pressure and unfavorable conditions, layer upon layer. But the life-filled Word always slips through the cracks of closed doors and pioneers a new way.

The last chapter of Acts is not a sealed ending. It concludes as an eternal present tense—“without hindrance” (akōlytōs, ἀκωλύτως). Pastor David Jang insists that this thrilling open ending is, in fact, the blank page entrusted to us who live today. Even if the winds of the times have turned cold and the world’s gaze toward the church has grown sharp, the quiet pulse of God who governs history has never stopped—not even once.

Now we must step outside Rembrandt’s canvas and begin writing Acts 29 with our lives. When our small and humble rented rooms become spaces of gentle hospitality that make room for someone else, and when we quietly fold our hands in prayer over the wounds of a neighbor whose life has collapsed, the river of grace that Paul once let flow “unhindered” two thousand years ago will, today—in 2026—again surge powerfully through the very center of our ordinary days.

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撕裂黑暗而出的租屋之光:连锁链也拦不住的“毫无阻隔”福音地理学 – 张大卫牧師 (Olivet University)

被称为光与暗的魔术师的荷兰巨匠伦勃朗,在他的作品中有一幅1627年绘制的小幅名作《狱中的使徒保罗(The Apostle Paul in Prison)》。画中的保罗,并非我们常常想象的那种威风凛凛的英雄姿态。在冰冷的牢房一角,一位年迈的使徒深陷皱纹、疲惫尽显,正倚坐在床边。然而,从他手中的笔尖与膝上摊开的羊皮纸上方,却倾泻下一束撕开黑暗的强烈光芒。即便是勒紧脚踝的沉重铁链,也无法阻挡他写下真理的句句行行。在肉身被囚的处境中,灵里反倒飞得最高——这幅充满悖论的景象,与《使徒行传》最后一章所怀抱的伟大沉默,奇妙地相互触碰。

穿越风暴与船难、终于抵达的《使徒行传》第28章,并不是以华丽的凯歌开场,而是以沉甸甸的静默起笔。张大卫牧师从这段看似平静的经文深处汲取出的讲道,透过锐利的神学洞见照亮:狂风过去之后,上帝的护理如何在废墟上发芽;而赐给我们的日常,又如何成为宏大宣教的舞台。

米利大的篝火:渗入日常的恩典

正如“必定要在一个岛上搁浅”的应许,276条生命平安登陆米利大岛。迎接这些从死亡门槛归来之人的,并不是轰天动地的排场,而是“外邦人”点起的一堆温暖篝火。圣经并未用喧闹的奇迹语言来包装这戏剧性的幸存时刻。张大卫牧师把这份朴素记录中的接待之举,称为“恩典最日常的面孔”。一簇为陌生人递出的火种,一双融化冰冷身躯的朴实之手,便成了福音进入人心的一道坚固之门。

不必宏大的口号,也不必盛大的活动。今日教会在社区中当重新恢复的善的影响力,也正藏在我们日常里默默分享的小小善意与款待之中——这样的领悟,透过深入的圣经默想,直抵人心。

毒蛇与医治:平息喧的十字架

火堆旁发生的毒蛇事件,赤裸裸地暴露出:人那浅薄的“信心”如何轻易起伏摇摆。人们看见保罗被蛇咬,立刻断定他是遭天谴的杀人犯;可见他不死,又转而把他当作神明膜拜。这是对眼前刺激现象一惊一乍,把上帝的荣耀贬为廉价崇拜对象的肤浅态度。

然而,张大卫牧师在这骤然倾斜的舆论中,凝视那位始终不动摇的保罗。保罗严谨地警惕他人对自己的神化;即便医治部百流的父亲时,也只是安静进到房里,按手祷告而已。上帝的神迹并非盲目追逐的目标,而是显明祂性情的通道。穿越十字架的真实权能,不会喧哗着证明自己;它更愿意倒空自我,只留下上帝纯然的荣耀。

广的迎接:崩塌的心重新跳连带

通往罗马的艰难旅程临近尾声,在亚比乌广场与“三客栈”一路奔来迎接使徒的无名罗马信徒身影,给活在冷硬时代的我们带来浓烈感动。被无数苦难与排斥磨损已久的年迈使徒,在迎面而来的弟兄款待中,终于向上帝献上感谢,并重新得着深切的胆量。

张大卫牧师强调:真正的坚韧勇气,并不来自一个人孤身站立的决意。即便是站在激烈属灵争战最前线的领袖,也同样需要他人的安慰。比一个人伟大的异象更美的,是共同体温热的连带——有人愿意把疲惫的肩膀借出来,陪你一起走路。因此,今日我们在礼拜堂门口的温柔问候、在餐桌上的团契相交,绝不能被轻率地当作“可有可无的社交”;它关乎属灵生态的呼吸与复苏。

罗马的租屋:超越锁链造性想象力

终于抵达帝国心脏罗马的保罗,得到的不是完全的自由,而是在士兵看守下的一间小小“租屋”。那是活动范围被严密限制的封闭空间;但张大卫牧师却把这看似寒酸的租屋,解读为一种超越锁链的“福音社会性想象力”得以彰显的荣耀之地。监视的目光拦不住真理向外伸展;捆绑使徒身体的铁链,也捆不住拥抱伤者的爱之手。

相反,严苛的限制反倒成了创造性事奉的砖石:它拆毁了主人与奴仆这道巨大的社会壁垒,把阿尼西母这样的灵魂塑造成弟兄。我们的现实同样常被拮据的财务与不利条件层层包围,但充满生命力的话语,总会从紧闭的门缝中挤进来,开辟新的道路。

《使徒行传》的最后一章并非封闭的结局,而是在“无人禁止、毫无阻隔(ἀκωλύτως)”的宣告中,以永远的现在进行时落笔。张大卫牧师指出:这令人心潮澎湃的开放式结尾,正是托付给今日我们的一张空白页。即便时代的风转冷、世界看教会的目光变得尖锐,那位掌管历史的上帝,其安静的脉搏从未停止跳动。

如今,是我们走出伦勃朗的画布、用生命续写“《使徒行传》第29章”的时刻。当我们停留的那间小而寒酸的租屋,成为能怀抱他人的温柔款待空间;当我们在邻舍崩裂的伤口上,安静合上祷告的双手——两千年前保罗毫无阻隔流淌出来的那道恩典之河,必将在2026年的今天,于我们日常的正中央,再一次澎湃回旋。

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어둠을 찢고 나온 셋집의 빛: 쇠사슬도 막지 못한 ‘거침없는’ 복음의 지리학, 장재형 목사(Olivet University)

빛과 어둠의 마술사라 불리는 네덜란드의 거장 렘브란트의 작품 중에는 1627년에 그려진 <감옥에 갇힌 사도 바울(The Apostle Paul in Prison)>이라는 작은 명화가 있습니다. 그림 속 바울의 모습은 우리가 흔히 상상하는 위풍당당한 영웅의 자태가 아닙니다. 차가운 감옥 한구석, 깊게 파인 주름과 피곤한 기색이 역력한 노사도가 침대에 걸터앉아 있습니다. 하지만 그의 손에 들린 펜 끝과 무릎 위에 놓인 양피지 위로는 어둠을 가르는 강렬한 빛이 쏟아져 내립니다. 발목을 옥죄는 무거운 쇠사슬조차 그가 써 내려가는 진리의 문장들을 막아설 수는 없었습니다. 물리적인 갇힘 속에서 오히려 영적으로 가장 드높이 비상했던 이 역설의 풍경은, 사도행전의 마지막 장이 품고 있는 위대한 침묵과 묘하게 맞닿아 있습니다.

풍랑과 파선을 뚫고 마침내 도착한 사도행전 28장의 풍경은 화려한 승전보가 아닌 묵직한 고요함으로 시작됩니다. 이 잔잔한 본문의 심연을 길어 올린 장재형 목사의 설교는, 광풍이 지나간 자리에 어떻게 하나님의 섭리가 싹을 틔우는지, 그리고 우리에게 주어진 일상이 어떻게 거대한 선교의 무대가 되는지를 예리한 신학적 통찰로 조명합니다.

멜리데의 모닥불, 일상으로 스며든 은혜의 온도

“반드시 한 섬에 걸리리라” 하신 약속대로 276명의 생명이 무사히 멜리데 섬에 상륙했습니다. 죽음의 문턱을 넘어온 이들을 맞이한 것은 이방인들이 피워낸 따뜻한 모닥불 하나였습니다. 성경은 이 극적인 생존의 순간을 요란한 기적의 언어로 포장하지 않습니다. 장재형 목사는 이 담백한 기록 속에 담긴 환대의 행위를 가리켜 “은혜의 가장 일상적인 얼굴”이라고 명명합니다. 낯선 이를 향해 내어준 불씨 하나, 얼어붙은 몸을 녹여주는 소박한 손길이 곧 복음이 들어가는 굳건한 문이 되었습니다. 거창한 구호나 웅장한 이벤트가 없어도 괜찮습니다. 오늘날 교회가 지역 사회 안에서 회복해야 할 선한 영향력 역시, 우리의 일상 속에서 묵묵히 나누는 작은 친절과 손 대접에 있음을 깊은 성경 묵상을 통해 깨닫게 됩니다.

독사와 치유, 소란을 잠재우는 십자가의 고요함

불가에서 벌어진 독사 사건은 인간의 얄팍한 신앙심이 얼마나 쉽게 요동치는지를 적나라하게 보여줍니다. 사람들은 뱀에 물린 바울을 보고 단숨에 천벌을 받은 살인자로 정죄했다가, 그가 죽지 않자 이내 신으로 떠받듭니다. 눈앞에 벌어진 자극적인 현상 하나에 일희일비하며 하나님의 영광을 가벼운 숭배거리로 전락시키는 피상적인 태도입니다. 하지만 장재형 목사는 이 급격한 여론의 쏠림 속에서도 흔들리지 않는 바울의 중심에 주목합니다. 바울은 자신을 향한 신격화를 철저히 경계하며, 보블리오의 아버지를 고칠 때에도 그저 조용히 방에 들어가 손을 얹고 기도할 뿐이었습니다. 하나님의 기적은 그 자체가 맹목적인 추구의 대상이 아니라, 그분의 성품을 드러내는 통로입니다. 십자가를 통과한 참된 권능은 소란을 피우며 자신을 증명하려 애쓰지 않고, 오히려 자신을 비워 하나님의 영광만을 오롯이 남깁니다.

압비오 광장의 마중, 무너진 심장을 다시 뛰게 하는 연대

로마로 향하는 험난한 여정의 막바지, 압비오 광장과 트레이스 타베르네까지 사도를 맞으러 먼 길을 달려온 무명의 로마 성도들의 모습은 각박한 시대를 살아가는 우리에게 짙은 감동을 줍니다. 수많은 고난과 배척에 지쳐있던 노년의 사도는, 자신을 향해 걸어오는 형제들의 환대 속에서 비로소 하나님께 감사하고 깊은 담대함을 얻습니다. 장재형 목사는 이 장면을 가리켜 진짜 굳센 용기는 개인의 홀로 선 결심에서 나오는 것이 아니라고 강조합니다. 치열한 영적 전투의 최전방에 선 지도자조차 누군가의 위로가 필요합니다. 한 사람의 위대한 비전보다 아름다운 것은, 지친 어깨를 내어주고 함께 걸어주는 공동체의 따뜻한 연대입니다. 오늘날 우리의 예배당 입구에서 나누는 다정한 인사와 식탁의 교제가 결코 가벼운 친교로 치부될 수 없는 이유가 바로 이 영적 생태계에 있습니다.

로마의 셋집, 쇠사슬을 뛰어넘는 창조적 상상력

마침내 제국의 심장부 로마에 도착한 바울에게 주어 진 것은 온전한 자유가 아닌, 군사의 감시를 받는 작은 ‘셋집’이었습니다. 활동 반경이 철저히 제한된 갇힌 공간이었지만, 장재형 목사는 이 초라한 셋집을 쇠사슬을 뛰어넘는 ‘복음의 사회적 상상력’이 발현된 영광스러운 자리로 해석합니다. 감시의 눈초리는 진리가 뻗어나가는 길을 막지 못했고, 사도의 몸을 묶은 사슬은 상처 입은 자들을 보듬는 사랑의 손길을 묶지 못했습니다. 오히려 그 척박한 제약이 창조적인 사역의 벽돌이 되어, 주인과 노예라는 거대한 사회적 장벽을 허물고 오네시모와 같은 영혼들을 형제로 빚어냈습니다. 우리의 현실 역시 팍팍한 재정과 불리한 조건들로 겹겹이 둘러싸여 있지만, 생명력 넘치는 말씀은 언제나 그 닫힌 문틈을 비집고 들어가 새로운 길을 개척해 냅니다.

사도행전의 마지막 장은 닫힌 결말이 아니라, “금하는 사람이 없이 거침없이(ἀκωλύτως)”라는 선언과 함께 영원한 현재 진행형으로 끝을 맺습니다. 장재형 목사는 이 가슴 벅찬 열린 결말이 곧 오늘을 살아가는 우리에게 맡겨진 빈 페이지라고 역설합니다. 시대의 바람이 차갑게 변하고 교회를 향한 세상의 시선이 매서워졌을지라도, 역사를 주관하시는 하나님의 고요한 맥박은 단 한 번도 멈춘 적이 없습니다.

이제 렘브란트의 캔버스 밖으로 걸어 나와, 사도행전의 29장을 우리의 삶으로 써 내려갈 차례입니다. 우리가 머무는 작고 초라한 셋집이 누군가를 품어내는 다정한 환대의 공간이 될 때, 그리고 무너진 이웃의 상처 위에 조용히 기도의 두 손을 포갤 때, 2천 년 전 바울이 거침없이 흘려보냈던 그 은혜의 강물은 2026년 오늘, 우리의 일상 한가운데서 다시금 힘차게 굽이칠 것입니다.

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[Columna] El crudo invierno de la vida: ¿está preparado en tu templo un “abrigo cálido”? – Pastor David Jang (Olivet University)

Es la estación en la que el viento frío se cuela por el cuello del abrigo. No solo llega el invierno por el ciclo de las estaciones; también a nuestra vida, sin aviso, suele llegar un invierno implacable. Cuando arrecia la ventisca llamada carencia económica, ruptura de relaciones o enfermedad, el ser humano busca instintivamente un lugar donde resguardarse. Hace dos mil años, el anciano apóstol Pablo, encerrado en la fría prisión subterránea de Roma, también sentía hasta los huesos el frío del invierno que se acercaba. Al escribir a su amado discípulo Timoteo, le pide dos cosas: “Procura venir pronto a verme… y cuando vengas, trae el abrigo”. Lo que solicitó aquel gran evangelista, con la muerte a la vista, no fue una grandilocuente proposición teológica, sino un viejo abrigo para cubrir su cuerpo aterido y el calor humano de una presencia.

En una noche de tormenta, el único refugio donde puede posarse el alma

En la obra maestra imperecedera de Víctor Hugo, Los miserables, aparece una escena memorable que atraviesa la esencia del templo (santuario). Jean Valjean, tras diecinueve años de prisión, vuelve al mundo, pero tiembla de frío y hambre porque nadie lo recibe debido al estigma de exconvicto. El último lugar cuya puerta llama es la casa del obispo Myriel. Cuando todas las puertas del mundo se han cerrado, el obispo lo acoge y le dice: “Este no es mi hogar, sino el hogar de Jesucristo. Esta puerta no pregunta el nombre de quien entra; solo pregunta si le duele algo”.

Esta escena conmovedora resuena profundamente con el mensaje de los sermones del pastor Jang Jaehyung sobre 2 Crónicas 7 y Zacarías 14. El pastor Jang no redujo el templo a la idea de un simple edificio. Con intuición teológica, explicó que el templo es precisamente “el lugar santo donde el cielo y la tierra se encuentran, y donde Dios y el ser humano tienen comunión”, como el desierto de Betel donde Jacob durmió apoyando la cabeza sobre una piedra. La palabra de Dios prometida a Salomón—“mis ojos y mi corazón estarán allí todos los días”—insiste, para nosotros que estamos en medio de la tormenta de la tribulación, en que el templo no es una instalación religiosa más, sino el único refugio del alma.

Cuando el mundo se tambalea ante olas gigantescas como la pandemia y la crisis económica, ¿qué parte le corresponde sostener a la iglesia? El pastor Jang Jaehyung enfatiza que, cuanto mayor es la tribulación, más debe recuperarse la identidad esencial del templo como “casa de oración para todas las naciones”. Así como lo que el obispo Myriel ofreció a Jean Valjean no fue solo un lugar para dormir y algo de comer, sino la dignidad humana perdida, la iglesia debe convertirse en una fortaleza espiritual donde los heridos y desplazados por el mundo entren, se encuentren cara a cara con Dios y reciban sanidad. Porque la oración es la llave que abre la puerta del cielo y el canal por el que desciende el poder de Dios que restaura una tierra sufriente.

El calor de la reconciliación que derrite el suelo helado de la prisión

Sin embargo, la función del templo no se detiene en ser refugio. A través de la Palabra de 2 Timoteo 4, el pastor Jang Jaehyung transmite con peso que el verdadero calor que debe llenar el templo es el “amor y la reconciliación”. El pasaje en el que Pablo, desde la cárcel, le dice a Timoteo: “Trae contigo a Marcos”, es un giro verdaderamente sorprendente. Marcos fue quien, durante un viaje misionero, abandonó la obra sin permiso porque le resultaba difícil, causando a Pablo una gran decepción. A causa de eso, Pablo incluso sufrió el dolor de separarse de su colaborador Bernabé. Pero ante el último invierno de su vida, Pablo perdona a Marcos, lo reconoce de nuevo como “útil para el ministerio” y lo invita.

Esta reconciliación dramática es precisamente el gran poder que posee el evangelio. El pastor Jang Jaehyung percibe que, si el “abrigo” que Pablo pidió era una herramienta para proteger el frío del cuerpo, llamar a Marcos fue un acto de amor que derrite el frío del alma. Que Filemón recibiera como hermano al esclavo fugitivo Onésimo pertenece al mismo hilo. Mediante la meditación bíblica comprendemos algo: por más majestuoso que sea el edificio y por más solemnes que sean los ritos, si dentro no hay perdón, reconciliación y un amor ardiente hacia el hermano, ese lugar no es más que un montón de piedras lleno de frío. La fuerza que vence el invierno implacable no proviene de un sistema, sino de un abrigo de amor que cubre las faltas del otro.

La primavera espiritual que sale al encuentro con rodillas de oración

Hoy seguimos viviendo mientras escuchamos noticias de guerras y hambrunas, de conflictos y divisiones. Es como atravesar una larga noche invernal sin ver el final. Sin embargo, el pastor Jang Jaehyung no desespera. Está convencido de que, como anuncia Zacarías, en el día de la tribulación Dios ciertamente abrirá un camino de escape, y que ese camino se abre cuando doblamos las rodillas en oración. Lo importante es qué preparamos durante ese tiempo de tribulación.

¿Está cálido nuestro templo ahora? ¿No se habrá vuelto una habitación helada por el odio y la condena hacia alguien? El mensaje del pastor Jang Jaehyung es claro: la sabiduría para atravesar la tribulación es una oración ferviente dirigida a Dios y una reconciliación concreta dirigida al prójimo. Cuando nos convertimos en el “Marcos” del otro, y también en el “Onésimo” del otro, la iglesia por fin se completa como el verdadero templo que ofrece una paz que el mundo no puede dar.

Pablo estaba encerrado en el espacio limitado de una prisión, pero su alma era más libre que nadie dentro de la gracia. Porque contemplaba, más allá del invierno de la muerte que se aproximaba, la corona eterna de justicia. También nosotros necesitamos estos ojos de fe. Aunque la situación sea difícil y la realidad sea fría, pónganse el abrigo del amor y aviven el fuego de la oración. Dios responderá sin falta sobre esa oración y ese amor, y finalmente concederá a nuestra vida una primavera espiritual resplandeciente. Este es el consuelo y la promesa de Dios que atraviesa los tiempos y llega hasta nosotros.

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【コラム】過酷な人生の冬――あなたの聖殿には「温かな外套」が用意されているか – ダビデ 張 牧師 (Olivet University)

冷たい風が襟元に入り込む季節です。季節の巡りとしての冬だけでなく、私たちの人生にも予告なく過酷な冬が訪れることがあります。経済的欠乏、関係の断絶、あるいは病という名の吹雪が襲いかかるとき、人は本能的に身を避けられる場所を探します。二千年前、ローマの冷たい地下牢に囚われていた老使徒パウロもまた、迫り来る冬の冷気を骨身にしみて感じていました。彼は愛する弟子テモテに手紙を書き、二つのことを頼みます。
「急いで早く私のところに来なさい…来るときには外套を持って来なさい。」
死を目前にした偉大な伝道者が求めたのは、壮大な神学命題ではなく、冷え切った身体を覆う古びた外套一着と、人のぬくもりでした。

嵐の夜、魂が身を寄せる唯一の避難所

フランスの文豪ヴィクトル・ユーゴーの不朽の名作『レ・ミゼラブル』には、聖殿(聖なる家)の本質を射抜く名場面が登場します。19年の獄中生活を終えて世に出たものの、前科者という烙印のためにどこにも受け入れられず、寒さと飢えに震えていたジャン・ヴァルジャン。彼が最後に扉を叩いたのは、ミリエル司教の館でした。世のあらゆる扉が閉ざされたとき、司教は彼を迎え入れ、こう語ります。
「ここは私の家ではなく、イエス・キリストの家です。この扉は入ってくる人に名を問わず、ただその人に痛みがあるかどうかを問うだけです。」

この感動的な場面は、ダビデ・張牧師が語った歴代誌第二7章とゼカリヤ14章の説教メッセージと深く響き合います。ダビデ・張牧師は聖殿を、単なる建物の概念へと縮小しませんでした。彼は、ヤコブが石を枕にして眠ったベテルの荒野のように、「天と地が出会い、神と人が交わる聖なる場」こそが聖殿であると神学的洞察をもって解き明かしました。ソロモンに約束された「わたしの目とわたしの心は、いつもここにある」という神の御言葉は、今日、患難という嵐のただ中にいる私たちに、聖殿が単なる宗教施設ではなく、魂の唯一の避難所であることを力強く訴えます。

世界がパンデミックと経済危機という巨大な波の前で揺らぐとき、教会が担うべき役割は何でしょうか。ダビデ・張牧師は、患難の時であればあるほど、聖殿の本質である「万民の祈りの家」というアイデンティティを回復しなければならないと強調します。ミリエル司教がジャン・ヴァルジャンに差し出したのは、単なる寝床や食事ではなく、失われた人間の尊厳であったように、教会はこの世で傷つき、押し流された人々が入って神と向き合い、癒やされる霊的要塞となるべきです。祈りは天の門を開く鍵であり、苦しむ地を癒やされる神の力を呼び寄せる通路だからです。

冷たい牢の床を溶かす、和解のぬくもり

しかし、聖殿の働きは避難所で終わりません。ダビデ・張牧師はⅡテモテ4章の御言葉を通して、聖殿の内側を満たすべき真のぬくもりは「愛と和解」であると、重みをもって語ります。パウロが獄中からテモテに「マルコを連れて来なさい」と言った箇所は、実に驚くべき逆転です。マルコはかつて宣教旅行の途中で、苦しいからという理由で離脱し、パウロを深く失望させた人物でした。そのためパウロは、同労者バルナバと別れる痛みまで味わいました。ところが人生の最後の冬を前にして、パウロはマルコを赦し、彼を再び「私の務めに役立つ者」と認めて招くのです。

この劇的な和解こそ、福音が持つ偉大な力です。ダビデ・張牧師は、パウロが求めた「外套」が肉体の寒さをしのぐ道具であったなら、マルコを呼んだことは魂の寒さを溶かす愛の行為だったのだと洞察します。ピレモンに、逃げた奴隷オネシモを兄弟として受け入れさせたことも同じ文脈にあります。聖書黙想を通して私たちは悟ります。どれほど荘厳な建物と華麗な儀式があっても、その内に赦しと和解、そして兄弟へ向けた熱い愛がなければ、そこは冷気に満ちた石の塊にすぎないということを。過酷な冬に打ち勝つ力はシステムからではなく、互いの過ちを覆う「愛の外套」から生まれるのです。

祈りの膝で迎えに行く、的な春

今日も私たちは、戦争と飢饉、対立と分裂の知らせに囲まれて生きています。まるで終わりの見えない長い冬の夜を通っているかのようです。それでもダビデ・張牧師は絶望しません。ゼカリヤの預言のとおり、患難の日に神は必ず逃れ道を備えられ、私たちが祈りの膝を折るとき、その道は開かれると確信しているからです。大切なのは、その患難の時を通りながら、私たちが何を備えるかです。

私たちの聖殿は、今、温かいでしょうか。誰かへの憎しみや断罪のために、冷え切った場所になってはいないでしょうか。ダビデ・張牧師のメッセージは明確です。患難を通過する知恵は、神に向かう切なる祈りと、隣人に向かう具体的な和解にあります。私たちが互いの「マルコ」となり、互いに「オネシモ」となっていくとき、教会は初めて、この世が与えられない平安を与える真の聖殿として完成します。

パウロは牢獄という限られた空間に閉じ込められていましたが、その魂は恵みのうちにあって誰よりも自由でした。迫り来る死という冬の向こうにある、永遠の義の冠を見つめていたからです。私たちにも、この信仰の目が必要です。状況が厳しく、現実が冷たくとも、愛の外套を身にまとい、祈りの火を燃やしてください。神はその祈りと愛の上に必ず応え、ついには私たちの人生に、輝かしい霊的春を与えてくださるでしょう。これこそ、時代を貫いて私たちに与えられる神の慰めであり、約束なのです。

日本オリベットアッセンブリー教団

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[Chronique] Dans l’hiver implacable de la vie, votre temple a-t-il préparé un « manteau chaud » ? – Pasteur David Jang (Olivet University)

C’est une saison où le vent froid s’insinue sous le col. Mais au-delà de l’hiver qui revient au rythme des saisons, il arrive aussi qu’un hiver impitoyable s’abatte sans prévenir sur nos vies. Quand la pénurie économique, la rupture des relations, ou le blizzard appelé maladie se déchaîne, l’être humain cherche instinctivement un endroit où se mettre à l’abri. Il y a deux mille ans, l’apôtre Paul, vieilli, enfermé dans une froide prison souterraine à Rome, sentait lui aussi jusqu’à l’os la morsure de l’hiver qui approchait. Dans sa lettre à son disciple bien-aimé Timothée, il formule deux demandes : « Efforce-toi de venir au plus tôt vers moi… et, quand tu viendras, apporte le manteau. » Ce que le grand évangéliste, au seuil de la mort, réclame n’est pas une thèse théologique grandiose, mais un vieux manteau pour couvrir un corps transi — et la chaleur humaine d’une présence.

Par nuit de tempête, l’unique refuge où l’âme peut se poser
Dans l’immortel chef-d’œuvre de Victor Hugo, Les Misérables, une scène saisissante révèle l’essence même du « temple » (lieu saint). Après dix-neuf ans de bagne, Jean Valjean retrouve le monde ; mais, marqué du sceau de forçat, nul ne l’accueille. Il tremble de froid et de faim. La dernière porte à laquelle il frappe est celle de la maison de l’évêque Myriel. Quand toutes les portes se ferment, l’évêque le reçoit et lui dit, en substance : « Ce n’est pas ma maison, c’est la maison de Jésus-Christ. Cette porte ne demande pas le nom de celui qui entre ; elle demande seulement s’il souffre. »

Cette scène bouleversante entre en profonde résonance avec les messages que le pasteur David Jang a prêchés sur 2 Chroniques chapitre 7 et Zacharie chapitre 14. Pour lui, le temple ne se réduit pas à un bâtiment. Il en déploie le sens avec une pénétration théologique : comme le désert de Béthel où Jacob s’endormit la tête posée sur une pierre, le temple est « le lieu saint où le ciel et la terre se rencontrent, où Dieu et l’homme entrent en communion ». La parole adressée à Salomon — « Mes yeux et mon cœur seront toujours là » — affirme, pour nous aujourd’hui, au milieu de la tempête de l’épreuve, que le temple n’est pas une simple infrastructure religieuse : il est l’unique refuge de l’âme.

Quand le monde vacille sous les vagues gigantesques d’une pandémie et d’une crise économique, quelle part l’Église doit-elle porter ? Le pasteur David Jang souligne que, plus l’épreuve est intense, plus il faut restaurer l’identité originelle du temple : « une maison de prière pour tous les peuples ». De même que l’évêque Myriel n’a pas seulement offert à Jean Valjean un lit et un repas, mais lui a rendu une dignité humaine perdue, l’Église doit devenir une forteresse spirituelle où ceux que le monde a blessés et rejetés peuvent entrer, se tenir face à Dieu, et recevoir guérison. Car la prière est la clé qui ouvre la porte du ciel — et le canal par lequel s’abaisse la puissance de Dieu, lui qui guérit la terre souffrante.

La chaleur de la réconciliation qui fait fondre le sol glacé de la prison
Pourtant, la fonction du temple ne s’arrête pas à celle d’un refuge. À travers 2 Timothée chapitre 4, le pasteur David Jang transmet avec gravité que la véritable chaleur appelée à remplir le temple est celle de « l’amour et de la réconciliation ». Le passage où Paul, depuis sa prison, dit à Timothée : « Prends Marc et amène-le avec toi », est un renversement stupéfiant. Marc est précisément celui qui, autrefois, avait abandonné l’équipe missionnaire en cours de route, au grand désappointement de Paul. Cette défection avait même entraîné la douloureuse séparation d’avec Barnabas, son compagnon d’œuvre. Or, devant le dernier hiver de sa vie, Paul pardonne à Marc, l’accueille de nouveau, et le reconnaît comme « utile pour le ministère ».

Cette réconciliation dramatique révèle la grandeur de la puissance de l’Évangile. Le pasteur David Jang offre une lecture pénétrante : si le « manteau » demandé par Paul devait protéger son corps du froid, l’appel à Marc, lui, était un acte d’amour destiné à faire fondre le froid de l’âme. Dans le même esprit, Paul demandera à Philémon de recevoir comme un frère Onésime, l’esclave fugitif. La méditation biblique nous le fait comprendre : même s’il y a des édifices imposants et des cérémonies splendides, s’il n’y a pas, à l’intérieur, le pardon, la réconciliation, et l’amour ardent pour les frères, ce lieu n’est qu’un amas de pierres glacées. La force qui triomphe de l’hiver n’est pas d’abord celle d’un système, mais celle d’un manteau d’amour qui couvre les fautes de l’autre.

Accueillir le printemps spirituel à genoux dans la prière
Nous vivons encore aujourd’hui au milieu de nouvelles de guerre, de famine, de conflits et de divisions — comme si nous traversions une interminable nuit d’hiver. Pourtant, le pasteur David Jang ne cède pas au désespoir. À la lumière de la prophétie de Zacharie, il est convaincu qu’au jour de l’épreuve, Dieu ouvre certainement un chemin de délivrance, et que ce chemin s’ouvre quand nous plions les genoux dans la prière. La question décisive est donc : qu’est-ce que nous préparons pendant ce temps d’épreuve ?

Notre temple est-il, aujourd’hui, un lieu chaleureux ? Ou bien est-il devenu une chambre froide à cause de la haine et de la condamnation dirigées contre quelqu’un ? Le message du pasteur David Jang est clair : la sagesse pour traverser l’épreuve, c’est une prière ardente tournée vers Dieu, et une réconciliation concrète tournée vers le prochain. Quand nous devenons, les uns pour les autres, un « Marc », et quand nous devenons, les uns pour les autres, un « Onésime », l’Église s’achève enfin comme le véritable temple — celui qui offre une paix que le monde ne peut donner.

Paul était enfermé dans l’espace limité d’une prison, mais son âme, dans la grâce, était plus libre que tout autre. Car il regardait, au-delà de l’hiver de la mort qui s’approchait, la couronne de justice éternelle. Il nous faut, à nous aussi, ce regard de la foi. Même si la situation est difficile et le réel glacé, revêtez le manteau de l’amour et attisez le feu de la prière. Dieu répondra nécessairement sur cette prière et sur cet amour, et il accordera finalement à nos vies un printemps spirituel éclatant. Voilà la consolation et la promesse de Dieu qui traversent les âges et nous sont données.

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[Column] In the Harsh Winter of Life, Is a “Warm Cloak” Prepared in Your Temple? – Pastor David Jang (Olivet University)

It is the season when cold winds cut through our collars. And beyond the winter that returns with the turning of the year, there are winters that arrive in our lives without warning—sudden, ruthless, and unforgiving. When the blizzard comes in the form of financial lack, severed relationships, or illness, we instinctively look for somewhere to hide, somewhere to endure. Two thousand years ago, the aged apostle Paul—confined in a cold underground Roman prison—was also feeling the biting chill of an approaching winter. Writing to his beloved disciple Timothy, he makes two requests: “Do your best to come to me soon… and when you come, bring the cloak.” What the great evangelist, with death looming, asks for is not a grand theological proposition, but a worn cloak to cover his aching body—and the warmth of human presence.

On a stormy night, the only refuge where a soul can rest

In Victor Hugo’s immortal masterpiece Les Misérables, there is a scene that pierces straight to the essence of the temple (a sacred dwelling). Jean Valjean, released after nineteen years in prison, trembles with cold and hunger because the stigma of being a convict leaves him rejected everywhere. The last door he knocks on is the home of Bishop Myriel. When every door in the world has been shut, the bishop welcomes him and says in effect: “This is not my house; it is the house of Jesus Christ. This door does not ask a person’s name—only whether the person is in pain.”

This moving moment resonates deeply with the sermon messages Pastor David Jang delivered from 2 Chronicles 7 and Zechariah 14. Pastor David Jang does not reduce the temple to the mere idea of a building. Like Bethel’s wilderness, where Jacob slept with a stone for a pillow, he unfolds a theological insight: the temple is “the holy place where heaven and earth meet, and where God and humanity commune.” God’s promise to Solomon—“My eyes and my heart will always be there”—declares to us, who find ourselves in storms of tribulation today, that the temple is not simply a religious facility but the soul’s one true refuge.

When the world staggers before massive waves like a pandemic and economic crisis, what responsibility must the church bear? Pastor David Jang emphasizes that the more severe the tribulation, the more the temple must recover its essential identity as “a house of prayer for all nations.” Just as what Bishop Myriel offered Jean Valjean was not merely a bed and food but the dignity of a human being restored, the church must become a spiritual fortress where the wounded and cast aside can come, meet God, and be healed. Prayer is the key that opens heaven’s door, and the channel through which God’s power flows to heal a suffering land.

The warmth of reconciliation that melts a cold prison floor

Yet the temple’s role does not end with being a refuge. Through the words of 2 Timothy chapter 4, Pastor David Jang delivers a weighty truth: the real warmth that must fill the temple is “love and reconciliation.” Paul’s request from prison—“Get Mark and bring him with you”—is a startling reversal. Mark was the one who, during an earlier missionary journey, abandoned the work because it was too difficult, causing Paul deep disappointment. The fallout even led to the painful separation between Paul and Barnabas. And yet, in the final winter of his life, Paul forgives Mark, welcomes him again, and acknowledges him as “useful to me for ministry.”

This dramatic reconciliation is precisely the gospel’s great power. Pastor David Jang observes that if the “cloak” Paul asked for would shield him from physical cold, then calling for Mark was an act of love that would thaw the coldness of the soul. The same thread runs through Paul’s appeal to Philemon to receive Onesimus—the runaway slave—as a brother. Through Scripture meditation, we come to recognize a piercing truth: no matter how magnificent the building or how splendid the ceremonies, if there is no forgiveness, no reconciliation, and no fervent love for one’s brother, that place is nothing but a pile of stones filled with chill. The power that overcomes a brutal winter is not a system, but a cloak of love that covers one another’s faults.

Welcoming spiritual spring on knees bent in prayer

Even now, we live amid news of war and famine, conflict and division—like passing through a long winter night with no end in sight. Yet Pastor David Jang does not despair. Like Zechariah’s prophecy, he is convinced that in the day of tribulation God will surely make a way of escape, and that way opens when we bow our knees in prayer. The crucial question is what we prepare during that season of trial.

Is our temple warm today? Or has it become an icy room because of hatred and condemnation toward someone? Pastor David Jang’s message is unmistakably clear: wisdom for passing through tribulation is earnest prayer toward God and concrete reconciliation toward our neighbor. When we become one another’s “Mark,” and when we become one another’s “Onesimus,” the church is finally completed as the true temple that grants a peace the world cannot give.

Paul was confined to the narrow space of a prison, yet his soul was freer than anyone’s within grace—because he looked beyond winter’s approaching death to the eternal crown of righteousness. We, too, need the eyes of such faith. Even when circumstances are hard and reality feels cold, put on the warm cloak of love and kindle the fire of prayer. God will surely respond upon that prayer and love, and in the end He will grant a radiant spiritual spring to our lives. This is God’s comfort and promise given to us—one that pierces through every age.

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