
1. Una comprensión correcta del sufrimiento y la esperanza de la gloria
Al meditar profundamente en el pasaje de Colosenses 1:24-29 que el Pastor David Jang expone, uno se da cuenta de la gran importancia de la comprensión que el apóstol Pablo tenía acerca del “sufrimiento”. El pastor, a través de varios sermones y enseñanzas, enfatiza que el sufrimiento nunca es en vano, sino que dentro del plan de salvación de Dios, este proceso va siempre acompañado de gloria. Esto no significa glorificar el sufrimiento en sí mismo o verlo simplemente de manera positiva, sino reconocer que el sufrimiento que experimentamos al vivir como cristianos se convierte en un camino para revelar la “gloria” escondida en nuestro interior.
En particular, la confesión de Pablo en Colosenses 1:24: “Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros…” se presenta como una referencia sobre cómo los creyentes deben enfrentar el sufrimiento que se presenta en sus vidas. El pastor destaca que la actitud de Pablo ante el sufrimiento se resume en el término “gozo”. Contrariamente a la perspectiva del mundo, cuando nos encontramos con tribulaciones o adversidades extremas, no debemos desanimarnos ni quedarnos atascados, sino descubrir el significado de ese sufrimiento, recordando que, en última instancia, es un canal que nos dirige hacia la gloria.
El Pastor David Jang anima a considerar, junto con esta enseñanza, la comprensión que Pablo demuestra sobre el sufrimiento en otros pasajes, como en 2 Corintios y Romanos. Por ejemplo, Romanos 8:18 dice: “Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse”. Este versículo muestra cuán estrechamente se relacionan el sufrimiento y la gloria. Asimismo, en 2 Corintios 1, Pablo confiesa que, a través del sufrimiento, llegó a confiar más profundamente en Dios y, a la vez, experimentó Su consuelo. El Pastor David Jang resalta que esta confesión no se limita a la experiencia personal de un apóstol, sino que es una “ley de la fe” aplicada a todos los santos. Es decir, cuando llega el sufrimiento, no se trata únicamente de tristeza o desaliento, sino de confiar en el misterio divino de que el sufrimiento conduce a la gloria, de modo que podemos perseverar con esperanza y expectativa.
Aunque Pablo no había fundado directamente la iglesia de Colosas, les transmite a los creyentes de esa comunidad, incluso estando él mismo encarcelado, que el evangelio no se ha detenido en absoluto. El Pastor David Jang cita Filipenses para explicar que Pablo, aun en esa situación extrema de prisión, exclama que “más bien, el evangelio ha progresado”. De este modo, el Pastor David Jang recalca que, aunque llegue el sufrimiento, jamás podrá ser un instrumento para detener la obra de Dios, sino que se usará para cumplir Su propósito. En definitiva, el sufrimiento es para el reino del Señor y, al pasar por la cruz, llegamos a participar en la resurrección del Señor; es un camino sagrado. El Pastor David Jang menciona en reiteradas ocasiones que sin el camino de la cruz que recorrió el Señor no hay resurrección ni gloria. Por lo tanto, para el creyente, este camino es el que debe seguir, y es justamente aquí donde Pablo canta “el gozo de participar en este sufrimiento”.
Además, en Colosenses 1:24 se habla de “lo que falta de las aflicciones de Cristo, en mi carne, por amor de su cuerpo, que es la iglesia”. Esto sugiere que Pablo veía su propio sufrimiento como algo que, por amor a la iglesia, “completaba” con gozo. El Pastor David Jang explica que, aunque la salvación ya se consumó perfectamente en el evento de la cruz de Cristo, la expresión “lo que falta” podría sonar contradictoria. Sin embargo, este “sufrimiento que queda” se refiere a la parte que la comunidad de la iglesia, a lo largo de la historia, tiene que asumir y compartir para que la obra de salvación culmine en el mundo. Si bien el Señor, con Su muerte y resurrección, ha abierto plenamente la puerta de la salvación, hasta el fin de los tiempos la iglesia todavía enfrenta dificultades y trabajos mientras predica el evangelio y recorre el camino del Señor. Pablo va “llenando” esto en su carne, de modo que, al construir la iglesia, considera con gozo todas las aflicciones y adversidades que padece. Precisamente en ese proceso real de transformación del sufrimiento en gloria, el Pastor David Jang insiste en la necesidad de que los creyentes atesoren la vida y la confesión de Pablo.
En consecuencia, la verdadera comprensión del sufrimiento que presenta el Pastor David Jang no se limita a la “paciencia” o a un simple “optimismo”, sino que está conectada con una comprensión espiritual concreta de la “gloria”. Al examinar los efectos del sufrimiento, la dirección en la que conduce y el resultado que produce, el Pastor David Jang enseña que el sufrimiento se convierte en una puerta hacia la gloria y, a través de él, aprendemos aún más a depender de Dios. Además, el Pastor David Jang menciona con frecuencia el capítulo 4 de 2 Corintios, donde Pablo afirma que “estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados”, lo que demuestra la entereza de quien comprende el sufrimiento desde la perspectiva de la fe. Se trata de una actitud que solo es posible sobre la base de la firme convicción de que el creyente, ya salvado, pertenece al cielo, que el Espíritu de Cristo está con él, y que le espera la resurrección y el reino eterno. Y no es una esperanza ciega o en el aire, sino una “esperanza real” cimentada en el hecho histórico y concreto de la cruz y la resurrección, puntualiza el Pastor David Jang.
Por otra parte, es notable la expresión de Pablo en Colosenses 1:25-27, donde se refiere nuevamente al misterio de la salvación y afirma que este “misterio” había estado oculto durante siglos, pero que ahora se ha manifestado. El Pastor David Jang resalta que, desde la antigüedad, el plan de salvación de Dios ha estado “oculto” en la historia de la humanidad y que, cuando llegó el tiempo, se reveló con claridad a través de Jesucristo. Este mensaje, dice el pastor, es motivo de la mayor certidumbre y gozo para los creyentes. Así, mediante la cruz y la resurrección de Jesucristo, la puerta de la salvación fue abierta para todos los gentiles, lo que incluye a la iglesia de Colosas y a la iglesia actual. Por ello, se afirma que el evangelio se convierte, en última instancia, en “la esperanza de gloria”. El Pastor David Jang explica la razón por la que Pablo describe la salvación como un “misterio” (mysterion): estamos viviendo en la época en la que se ha revelado ese maravilloso secreto, y por ello debemos vivir con gratitud y asombro.
En conclusión, el Pastor David Jang reitera que “las aflicciones presentes no son el fin, sino algo que no puede compararse con la gloria que Dios ha preparado”. Sin esta confianza de que el sufrimiento se encamina hacia la gloria dentro del plan de salvación de Dios, es difícil que el cristiano transite por el camino estrecho de la cruz en este mundo. Ese camino conduce a la resurrección, a la recompensa y, finalmente, a la gloria. Por eso, la expresión paradójica de Pablo en Colosenses 1:24: “me gozo en lo que padezco” cobra sentido. El Pastor David Jang enseña que esta es, precisamente, la actitud genuina del cristiano.
2. El plan de salvación de Dios, el misterio del evangelio
El Pastor David Jang considera de suma importancia el pasaje de Colosenses 1:26-27, donde se lee: “el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos”. La palabra “misterio” procede del término griego mysterion, de donde proviene la palabra “misterio” en español. Pablo proclama que este misterio “ahora ha sido manifestado a sus santos”, y el Pastor David Jang aclara que esto significa que el “plan de salvación” de Dios, profetizado a lo largo del Antiguo Testamento, pero no plenamente comprendido, se reveló de manera decisiva con la cruz y la resurrección de Jesucristo. En Efesios 3 se expresa algo similar: “el misterio, que había estado oculto, ahora es revelado también a los gentiles”. Siguiendo la línea argumental de Pablo, el Pastor David Jang anima a observar cómo el plan de salvación de Dios no se limitó a Israel, sino que se fue extendiendo a toda la humanidad, resaltando así la importancia de esta “universalidad” del evangelio.
En especial, el Pastor David Jang menciona Romanos 9-11 para explicar cómo el anuncio de Pablo acerca de la salvación revela la profundidad y la sabiduría de la providencia divina: la incredulidad de Israel al rechazar a Jesucristo no frustró el plan de salvación de Dios, sino que, de forma paradójica, posibilitó que el evangelio se extendiera a los gentiles. Esto lleva a Pablo a exclamar: “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios!” (Romanos 11:33). Según el Pastor David Jang, este pasaje muestra cómo el “misterio” de Dios se ha desarrollado en la historia humana. Dios decidió salvar a la humanidad desde hace mucho tiempo, y esa salvación no se restringe a un solo pueblo o grupo, sino que se ofrece al mundo entero, manifestando así el carácter “universal” del evangelio.
Luego, en Colosenses 1:27, el apóstol Pablo identifica la esencia de ese misterio con la frase “Cristo en vosotros”, a la que llama “la esperanza de gloria”. El Pastor David Jang insiste en subrayar “Cristo en vosotros”. Es decir, el misterio del evangelio no es solo una información externa o un dato histórico, sino una realidad que se hace efectiva en nuestra vida a través del Espíritu Santo que mora en el creyente. Esta relación, basada en la morada de Cristo en el interior, es la fuerza motriz que permite al cristiano vivir como nueva criatura. Pablo, en Romanos 8, declara: “Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él”; también explica que “si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia”. El Pastor David Jang recalca, una y otra vez, que esta presencia interna del Espíritu constituye la fuerza esencial de la salvación. No se reduce a una oración de arrepentimiento o a la aceptación de una doctrina, sino que es un poder transformador y real en todas las áreas de la vida.
De la misma manera, el misterio del evangelio no termina con la declaración de “mis pecados han sido perdonados de una vez y para siempre y he recibido la salvación eterna”. Más bien, engloba la íntima unión con Cristo, la morada del Espíritu Santo, y la esperanza de la vida eterna. El Pastor David Jang señala que esto es precisamente lo que vemos en Colosenses 1:26-27. Y cuando Pablo dice “ahora ha sido manifestado a sus santos”, se refiere no solo a los judíos o al pueblo de Israel, sino que abarca a los gentiles de manera universal, esto es, a la iglesia de Colosas y a todas las iglesias hasta el día de hoy. Esta realidad confirma que el misterio del evangelio se expandió a todos los pueblos.
El Pastor David Jang advierte que es fundamental no perder la sensación de asombro al entender que este vasto plan de salvación de Dios también ha alcanzado mi propia vida. Solemos pensar que nuestra fe se debe únicamente a un acto individual o a las influencias del entorno, pero en realidad participamos del plan de Dios, quien ha preparado la salvación desde antes de la creación. Cuando uno se da cuenta de esto, la vida de fe deja de ser una actividad religiosa rutinaria y se convierte en la participación en la grandiosa historia salvadora de Dios. Por esa razón, el Pastor David Jang subraya una vez más la necesidad de meditar en la profundidad de la frase “el misterio del evangelio ha sido revelado a los santos”.
Además, el pastor menciona que, en Hechos 28, Pablo lamenta diciendo: “Verán, y no verán; oirán, y no oirán”, ante la ceguera e incredulidad de algunos. David Jang llama a esto “el misterio de la incredulidad”, donde, a pesar de que el camino del evangelio está totalmente abierto, muchos no lo ven ni lo aceptan. En su experiencia misionera viajando a diferentes países y formando a pastores, el Pastor David Jang ha encontrado tanto a quienes no pueden oír ni ver este mensaje como a quienes lo reciben con inmenso gozo. Al final, si se “ve” o no se “ve” el misterio del evangelio marca un punto de inflexión decisivo en la vida de cualquier persona. Es este misterio el que conduce a la salvación. Aunque esté oculto, no está bloqueado para siempre, pues se abre para quien llama con fe. De esta forma, introduce a la persona al centro mismo de la gloria, convirtiéndose en el regalo que Dios ofrece, enfatiza el Pastor David Jang.
En definitiva, el Pastor David Jang exhorta a la iglesia actual a recordar y aferrarse de nuevo al misterio del evangelio. No se trata de un debate particular sobre denominaciones o dogmas, sino de contemplar el gran relato de salvación que Dios planeó antes de la creación, que Cristo completó con Su cruz y resurrección, y que el Espíritu Santo sigue aplicando en todo el mundo hoy. Y nuestra fe está justamente inserta en ese gran relato. Al tener clara esta conciencia, la vida de fe deja de ser algo meramente rutinario o obligatorio, y se transforma en una experiencia llena de alegría y trascendencia, al tomar parte en el “drama de la salvación” de Dios. Para David Jang, esa es la imagen del “creyente que se aferra al misterio del evangelio”.
Finalmente, al mencionar el pasaje de Hechos 28, el Pastor David Jang recalca la pena que siente Pablo ante quienes, pese a tener la oportunidad, no pueden creer. Y lo llama “misterio de la incredulidad”, pues resulta asombroso ver que no todos aceptan un camino de salvación tan evidente y abierto. Pero, al mismo tiempo, hay quienes sí lo reciben y experimentan un gozo indescriptible. Así, el misterio del evangelio –aunque esté velado a algunos– está disponible a quienes, con fe, tocan la puerta, y es la entrada a la gloria que Dios ofrece a la humanidad. Según el Pastor David Jang, este mensaje trasciende el tiempo y continúa siendo la esencia de la obra de la iglesia en la actualidad.
3. La morada del Espíritu Santo y la vida del creyente
El Pastor David Jang, basándose en Colosenses 1:28-29, explica el objetivo final que persigue el apóstol Pablo en relación con la “madurez total de los creyentes”. El versículo 28 dice: “a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar a todo hombre perfecto en Cristo Jesús”. David Jang señala dos verbos clave en este pasaje: “anunciar” y “enseñar”. El creyente, a la vez que proclama el evangelio, también debe profundizar en su significado y enseñar a otros para formarlos. Ambas tareas corresponden a la razón de ser de la iglesia y coinciden con la gran comisión de Mateo 28, donde Jesús ordena predicar el evangelio a todas las naciones, hacer discípulos, enseñar la Palabra y bautizar en el nombre de la Trinidad. Esta es, según el Pastor David Jang, la misión esencial de la iglesia.
Ahora bien, ¿cómo el creyente puede llevar a cabo esta misión? Según el versículo 29 de Colosenses 1, Pablo declara que se esfuerza “según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí”. El Pastor David Jang explica que “el que obra poderosamente” es el Espíritu Santo, enfatizando que Pablo no predicaba basándose en sus propias fuerzas o conocimientos, sino que resistía el sufrimiento, enfrentaba peligros, anunciaba el evangelio, levantaba iglesias y guiaba a los creyentes hacia la madurez, todo ello por el poder que moraba en él. En este contexto, David Jang menciona con frecuencia 1 Corintios 3:16 y 6:19, pasajes que aluden a que “nosotros somos el templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en nosotros”. Para el creyente, comprender que ya no está bajo el control de los valores y deseos de este mundo, sino que es el templo sagrado que alberga el Espíritu Santo, es un entendimiento fundamental.
Así, el hecho de que el Espíritu Santo more en nosotros sirve como la evidencia decisiva de la salvación, pero también como principio esencial de nuestra vida diaria. El Pastor David Jang subraya que la doctrina de la morada del Espíritu Santo no debe quedarse en el plano teórico o conceptual, sino traducirse en la práctica de “escuchar la voz del Espíritu” y “dar fruto” en la vida cotidiana. Cita Gálatas 5:22-23 para mencionar el “fruto del Espíritu” (amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, dominio propio), subrayando que estos rasgos del carácter son el fruto genuino que se manifiesta en el creyente cuando el Espíritu actúa efectivamente en él.
Además, el Pastor David Jang destaca la importancia del término “mayordomo” al pensar en la morada del Espíritu Santo y la tarea de los creyentes. En Colosenses 1:25, Pablo dice: “De la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros”. En la versión NIV en inglés, la palabra “administración” se traduce como stewardship (mayordomía). Esto se relaciona con la idea de que somos como siervos encargados de administrar los bienes de un amo, de modo que todo lo que poseemos –nuestras capacidades, recursos, tiempo e incluso el evangelio– nos es confiado por Dios, y tenemos la responsabilidad de emplearlo fielmente para la proclamación del evangelio, el servicio al prójimo y la edificación del reino de Dios. De acuerdo con David Jang, esta es la actitud que exige la morada del Espíritu Santo en el creyente.
En ocasiones, las iglesias y los cristianos pueden caer en la apatía o el desánimo espiritual, y el Pastor David Jang afirma que esto se debe a la percepción errónea de que “depende de mí hacer todo” o a la impresión de que “servir a la iglesia requiere demasiados sacrificios y sufrimientos”. Sin embargo, tal como demuestra la vida de Pablo, la verdadera fuerza transformadora proviene de “aquél que obra poderosamente en mí”, que no es otro que el Espíritu Santo. Incluso si Pablo está en prisión, el evangelio sigue extendiéndose en lugares como la iglesia de Colosas o Filipos, y ello no se debe a sus propias cualidades, sino a “la capacidad de Dios”. Por eso, el Pastor David Jang insiste en la importancia de “confiar en el Espíritu Santo y de ser consciente, en todo momento, de Su presencia en nosotros”. Si intentamos levantar la iglesia por medio de nuestras fuerzas, inevitablemente nos toparemos con límites e inconvenientes.
El Pastor David Jang menciona varios testimonios de primera mano en diferentes países y contextos de misión, narrando ejemplos en que la intervención concreta del Espíritu ha abierto puertas aparentemente imposibles, ha fortalecido a los creyentes en medio de la persecución y ha hecho que la iglesia crezca a pesar de dificultades extremas. Esto confirma que “el sufrimiento por servir al Señor nunca es en vano”, tal como proclamó Pablo, porque el Espíritu Santo sigue obrando hoy. En 2 Corintios 4, Pablo declara: “Estamos atribulados en todo, pero no angustiados; en apuros, pero no desesperados”. Así, para el que está lleno del Espíritu Santo, ninguna adversidad o persecución podrá detener el resurgir de la esperanza y de la fe. Para el Pastor David Jang, ese es el “privilegio y poder” que distingue al creyente.
Además, David Jang exhorta a que los creyentes no se limiten a “aguantar el sufrimiento”, sino que asuman con gozo la tarea de edificar la iglesia, servir al prójimo y proclamar el evangelio. En la carta a los Filipenses, Pablo llama a “regocijarse” incluso estando en prisión, porque esa labor de difusión del evangelio y edificación de la comunidad eclesial es una fuente de profunda alegría. El Pastor David Jang ha observado que muchos líderes eclesiales y creyentes en situaciones precarias, sin recursos económicos o sometidos a persecución, experimentan una gran felicidad al congregarse y ofrecer su servicio. Una felicidad que no se explica con la lógica terrenal, sino que es “un don de Dios posible solo porque el Espíritu Santo está con nosotros”.
Así, en Colosenses 1:24-29 se entrelazan diversos temas: “sufrimiento y gloria”, “el misterio del evangelio”, “la morada del Espíritu Santo y la mayordomía del creyente” y “la proclamación del evangelio y la formación de los santos”. Y el punto de unión de todos ellos es, en última instancia, la muerte y resurrección de Jesucristo y la presencia de Su Espíritu en nosotros. El Pastor David Jang concluye enfatizando: “Debemos aferrarnos a esta verdad y levantarnos”. Aunque la senda de la fe no sea un camino de rosas, es la senda que el Señor mismo recorrió y en la que el Espíritu Santo camina a nuestro lado. Con esa certeza, alcanzaremos finalmente la gloria. Reflexionar profundamente en las enseñanzas de Colosenses ayuda a vivir no como peces muertos arrastrados por la corriente, sino con una vida vibrante, repleta de gozo, gratitud y esperanza, según el Pastor David Jang.
Finalmente, el Pastor David Jang retoma esta enseñanza remarcando que todos los creyentes deberían, al igual que Pablo, “regocijarse en las aflicciones” y cumplir fielmente el ministerio que se les ha encomendado. Si nuestro servicio a la iglesia y en el campo misionero contribuye, en última instancia, a que el misterio de “Cristo en vosotros” alcance a muchas almas, entonces ningún sufrimiento será en vano. Este es el núcleo del mensaje del Pastor David Jang: “participar en el sufrimiento con gozo, servir a la iglesia con el poder del Espíritu Santo y contemplar la gloria venidera”. Es un mensaje que puede rastrearse no solo en Colosenses, sino también en Efesios, Filipenses, Romanos y 2 Corintios, expresando la esencia de la teología paulina que el Pastor David Jang exhorta a los creyentes de hoy a redescubrir y practicar.
En última instancia, en este breve pasaje de Colosenses 1:24-29, encontramos el plan de salvación que Dios preparó desde antes de la creación, el misterio del evangelio, la misión de la iglesia de “completar lo que falta” de los padecimientos de Cristo con gozo, y la fuerza del Espíritu Santo que nos capacita para vencer toda aflicción y difundir el evangelio. Si logramos asimilar estas verdades, nuestra vida de fe dará un salto a otro nivel. “Recordad: si el Espíritu de Cristo no mora en vosotros, no sois de Cristo; pero si Él está en vosotros, os conducirá a la gloria”, afirma con vehemencia el Pastor David Jang, subrayando que vivir plenamente la presencia del Espíritu es el único y seguro camino para el creyente. Y esa es precisamente la invitación que el Pastor David Jang hace a la iglesia actual: llevar estos principios a la acción y al estilo de vida cotidiano, pues constituyen el fundamento auténticamente evangélico que todo cristiano debe encarnar.


